lunes, 12 de mayo de 2008

BAILANDO EN LA CIUDAD




Poema Rapsodia Para El Baile Flamenco de Gastón Baquero

...

Dialogar con la muerte es la hermosa imprudencia

de quienes aprenden a cantar desde la cuna al borde del abismo.

El canto y la danza también pueden ser fervorosos rituales de la

desesperanza,

escuelas de lo terrible pobladas de una infancia hipnotizadas por los ojos

de la madre,

los ojos de una fascinada mujer que a su vez viene rodando por los siglos,

con su encantamiento amarrado a la cintura, y quiere arrojarlo de sí,

con palmas, con gemidos, con arranques de un fuego que prende

otro fuego más hondo, para evitar el imperio de la ceniza en el alma,

y levantar la sangre hasta los rostros de los santos de papel.

La danza puede ser el idioma perdido de unos dioses,

la señal arrojada a la noche desde un faro hundido en el infierno,

la invitación a rugir de protesta y de odio contra el acabamiento humano,

la llamada al disfrute de placeres absolutamente baldíos, pero gratos por ello,

la plegaría burlona ante ídolos que perdieron todo su poder,

y son ahora piedrecillas azotadas por la danza.

y esta danza, hasta mañana, hasta mañana otra vez, hasta siempre y más siempre, hasta mañana.

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